Las propiedades no se venden, "se compran"

24/03/2021

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Las propiedades no se venden, "se compran"

¿Suena antagónico no? Les explico mi punto ...
Más que un abordaje desde lo económico, al mercado o el momento actual, quiero en esta oportunidad, comentarles una reflexión desde el plano social y más que nada emocional a esta afirmación.
Me refiero a un análisis desde el plano de las relaciones, las pasiones, y sentimientos internos que nos movilizan en la decisión de "comprar" una propiedad, y que es lo que me apasiona de esta profesión.
Las propiedades no se venden, "Las propiedades se compran", es una afirmación que vale en cualquier mercado.
¿Que quiero decir? Una operación de compraventa de un inmueble es muy diferente a la venta de cualquier producto, donde por ejemplo una persona entra a un negocio digamos de electrodomésticos, y un vendedor lo convence de llevar un producto que el comprador no tenía pensado comprar.
Sin embargo, es muy diferente el mecanismo en caso de los inmuebles.  
Hasta el mejor vendedor fracasaría en el intento de "venderle" una propiedad a alguien que no sea el comprador de esa propiedad. Cuando una persona busca una propiedad, si bien puede tener criterios dispares al comienzo, muy en su interior sabe lo que quiere. Lo que busca, pasa por un proceso de motivación, que a diferencia de la venta tradicional, que puede generar esa motivación a partir de percepciones de éxito, carencias relativas, distinción, status social, etc.; en el caso de los inmuebles, esta motivación es mucho más interna, hace a la historia de la persona, a emociones y sentidos encarnados en lo más profundo de cada ser, constituyendo criterios verdaderos de búsqueda muy personales. Por eso cuando recorre la propiedad que es para él, la descubre como un amor a primera vista. Aquí surge la magia donde la propiedad se "revela" a su dueño.

Por eso sostengo que el trabajo de corredor está muy lejos de vender propiedades, sino que tenemos una tarea mucho más emocionante y compleja que es la de "Buscar Compradores". Significa encontrar a esa persona, pareja o familia o incluso inversor, que será el dueño natural para cada propiedad.
¿El secreto? saber escuchar, y poder analizar entre líneas lo que cada persona busca, una habilidad que en mi caso, fuí adquiriendo en mis años como analista de sistemas y ahora puedo aprovechar como corredor inmobiliario.
Es algo así como encontrarle el novio a la propiedad, pero en el buen sentido. A esta frase usualmente le damos el significado de alguien que paga un precio alto por algo que no lo vale. En este caso con "novio", me refiero a un sentido más romántico de la metáfora, es decir a esa persona que, pagando el precio justo, es mucho más que un comprador, es quien va a disfrutar el hogar, a vivirlo y pasar en este, momentos felices de su historia, y esto aplica también para el inversor que tendrá sus ganancias sobre lo producido por la propiedad si esta es la ideal para él. 
En todos los casos, me animo a afirmar que "Todas las propiedades tienen un Comprador Natural", una media naranja que está ahí, a la espera de ese lugar, y de poder encontrarlo.
Y este es el apasionante trabajo del corredor inmobiliario, encontrar al futuro residente natural de cada hogar.